| |
|
|
| |
Las
Hadas son seres etéreos y, como tales, poseen
una altísima vibración energética.
La mejor forma de atraer a las Hadas es, por ello
vivir en felicidad y armonía.
La idea de las hadas es común
a las más diversas culturas. Quizás no sepamos
explicarlas, pero todos entendemos a qué se refiere
este término. No sólo la idea sino la imagen
del hada y sus atributos nos son familiares, provengamos
de la cultura que provengamos. Con las diferencias propias
de cada caso, por cierto, pero las reconocemos inequívocamente.
|
|
|
Uno
tendería a pensar que semejante identificación
puede responder al hecho, simple aunque maravilloso, de que
desde siempre los seres mágicos han convivido con los
hombres, desde el principio mismo de todas las cosas.
Pero también es muy común, en este mundo que
nos ha tocado en suerte, cuestionarse: es cierto que muchas
culturas, desde los orígenes del hombre, han hablado
de personajes fantásticos, y especialmente de las
hadas, pero ¿qué sentido tiene seguir
hablando de ellas en estos días? ¿Qué
tiene que ver ellas con nuestro mundo, con la economía
globalizada, con la carrera frenética tras el dinero
que nunca alcanza y siempre queda en manos de unos pocos,
con la geopolítica y el hiperdesarrollo informático?
¿Por qué hablar de algo tan ajeno y lejano al
“mundo real”?.
Para bien en la mayoría
de los casos o para mal en algunos, los seres mágicos
están con nosotros. Sí, así es: siguen
estando en el mundo. Quizás algo más retirados,
más alejados de la impetuosidad cotidiana, de la
alineación del hombre que opera inmensas máquinas
y reside en ciudades enormes y anónimas. Quizás
escondidos en quién sabe qué rincones secretos
de quién sabe qué mundos lejanos, aunque siempre
dentro de este mundo, los seres mágicos y las
hadas siguen estando.
Son, sin lugar a dudas, nuestra esperanza de que la imaginación,
la fantasía y la maravilla no han muerto sino que
están aletargadas, dormidas en medio de tanto vértigo
y velocidad ciudadanas.
|
Hablar
de las hadas
|
La
palabra “hadas” deriva del vocablo latino “fata”,
que a su vez produce de “fatum”, el hado, el
destino. Cuando hablamos del mundo de las hadas,
estamos haciendo referencia al universo de la ilusión
y, siguiendo la etimología de la palabra descripta,
nos remitimos al destino que determinamos para nuestra existencia,
a la fatalidad, a la clarividencia de los hechos futuros,
y la inevitable suerte de los mortales. Hadas, ilusiones
y destinos se han cruzado en el camino de la humanidad para
explicar lo inexplicable, para vivir y entender la vida.
|
|
|
| Al
hablar de las hadas se las define como a criaturas
sobrenaturales de pequeño tamaño, que poseen
poderes mágicos y ejercen grandes influencias sobre
los asuntos humanos, manejando el bien y el mal. Sólo
los limpios de espíritu pueden ver y hablar con las
hadas; sólo los puros de corazón, los inocentes
desprovistos de toda maldad, pueden acceder al conocimiento
real de estos seres. Los niños y los que tienen el
alma de un niño se hallan en condiciones óptimas
para ver, hablar y creer en las hadas.
El país de las hadas es de
una misteriosa belleza, pero también de la más
terrorífica de las fealdades. Los pensamientos más
profundos podrían ser inspirados por las hadas, pero
también la más insensible de las superficialidades.
El amor crece bajo el manto de estos seres, y también
el abandono y la muerte. Toda la alegría del universo,
todo el humor y la felicidad, pueden ser hijas de las
hadas, pero también lo son de las tristezas
más hondas y las más dolorosas angustias.
Un cautivante universo de contradicciones es el mundo de
las hadas, y es en ese punto en donde nos unimos los mortales,
allí, en esos claroscuros que nos igualan.
Las
hadas no están circunscriptas una sola época
o zona geográfica. Los pieles rojas de América
del Norte y los esquimales tienen tantos relatos de hadas
como los antiguos griegos, los celtas o los europeos. En
muchos de estos relatos se habla de héroes que han
logrado la hazaña de obtener el amor de alguna de
estas mágicas criaturas; aunque a veces estas aventuras
resultan incómodas para el héroe, porque un
hada, una vez concretada su pasión, puede verse en
la obligación de dar muerte a su amante. Como sea,
se coincide en que todas aman el color verde, la música
y el canto.
Uno de los primeros y más completos
tratados sobre el mundo de las hadas y los seres
mágicos fue compilado a fines del siglo XVII por
el reverendo Kirk, un eclesiástico escocés,
quien redactó su manuscrito bajo el título
de La secreta república de los elfos, las hadas
y los faunos.
El célebre sir Walter Scout (el autor de Ivanhoe)
hizo imprimir este manuscrito en 1815. Se dice que el reverendo
Kirk fue arrebatado por las hadas porque había revelado
sus misterios. Lo que no se dice es si resulta bueno o malo
que esto le suceda a una persona.
¿Cuál
es el sexo de las hadas?
Hay una cuestión que siempre
se ha presentado al debate: el sexo de las hadas.
Pero este tema ya no ofrece controversia; cuando hablamos
de hadas, hablamos de seres que pertenecen exclusivamente
al sexo femenino. Si en algún instante de su existencia
pudieran adoptar una figura humana, las hadas adoptarían
la forma de una mujer.
Otros habitantes del país de
la Gente Menuda (elfos, genios, duendes, gnomos, etc) pueden
adoptar otras formas, ya que ellos, siendo mayoritariamente
de sexo masculino pueden verse convertidos en flor, piedra
o melancolía.
Origen de las hadas
Las historias que se cuenta acerca
del origen de las hadas son tan diversas como las culturas
de las que provienen esos relatos. Pero eso no significa
que una historia sea más o menos exacta que otra:
todas tienen el mismo grado de verosimilitud, porque en
el reino de las hadas todo es posible.
¿Saben ustedes que las
hadas festejan la fecha de su origen, como nosotros
festejamos nuestro nacimiento?. Ellas tienen una fecha supuesta
de cumpleaños porque, con el correr de los milenios,
van perdiendo la memoria exacta del día o el año
en que aparecieron en el mundo. Cuenta una leyenda que las
hadas son ángeles caídos, o paganos muertos
que no fueron lo suficientemente buenos como para entrar
en el paraíso ni tan terriblemente malos como para
entrar en el infierno, y están entonces obligados
a vivir eternamente a medio camino.
Otra leyenda relata la existencia
de las hadas en un lugar determinado de la tierra, que más
tarde, por causas naturales, ya sea desastres climáticos
o guerras entre mortales, tuvieron que huir y dispersarse
por todo el mundo.
Lo que es claro es que las hadas derivan de los
espíritus de la naturaleza, que conviven en armonía
con ellos y que se relacionan íntimamente con la
propia naturaleza. Quizás hayan existido las hadas
y demás gente Menuda mucho antes que los seres humanos.
Con la aparición de los hombres primitivos, debieron
volverse invisibles para sobrevivir a su brutalidad. Las
hadas, podemos confirmarlo, fueron dueñas de la Tierra
antas que los humanos.
Los escandinavos antiguos, esa bella
raza de guerreros imbatibles y navegantes audaces que llamamos
habitualmente “vikings”, son poseedores de un
tesoro de historias como pocos pueblos de la antigüedad
han tenido.
Entre esas historias hay una leyenda que explica el origen
de los seres mágicos: El cadáver del gigante
Ymir yacía en el medio del Mithgarth (la fortaleza
de la tierra) y, así como todo provino de él
(su carne fue la tierra, su sangre fue el mar, sus huesos
fueron las rocas, su calavera fue el cielo y sus cabellos
fueron los árboles), así también sucedió
que los gusanos que salían del cadáver se
transformaron en elfos claros y oscuros. Los elfos claros
fueron las elfinas, habitantes del aire, bondadosas y felices;
y los elfos oscuros son malignos y tramposos, y tienen sus
dominios en regiones subterráneas.
Existe también una leyenda islandesa teñida
ya por el cristianismo, que cuenta que cierta vez estaba
Eva a orillas de un río lavando a sus hijos, cuando
de pronto Dios le habló. Asustada, Eva escondió
a los hijos que todavía no había lavado. Entonces
Dios le preguntó si con ella estaban todos sus hijos
y Eva respondió que sí. Dios entonces la advirtió
que aquellos que le había ocultado quedaría
también ocultos para todos los hombres. Estos niños
ocultos se convirtieron en hadas o elfos, a los cuales en
los países escandinavos se los denominó “raza
huldre”.
Las jóvenes huldre son de una belleza casi sobrenatural,
pero tienen largas colas de vaca. Según otras versiones,
sólo son hermosas de frente porque por detrás
aparecen hundidas, respondiendo así al engaño
que fue su origen.
¿Dónde
viven las hadas?
Las hadas viven en las flores.
Sus moradas preferidas son los lirios, las azucenas y las
campanillas. También podemos hallar sus habitáculos
en las violetas, donde descansan las más modestas
de las hadas, o en las margaritas, desde donde deciden los
destinos del amor, en el “me quiere, no me quiere”
de los pétalos.
En los tréboles de cuatro hojas podemos encontrar
raramente diminutas florecillas; allí también
viven las hadas. Cuando se enamoran se mudan de casa, de
flor, y se van a vivir a los pensamientos.
En estos sitios tan gráciles y gentiles, encuentran
las hadas también sus alimentos.
Sí, claro que las hadas necesitan alimentarse. Lo
hacen de miel y polen de las flores en las que viven, así
como del primer rocío de la mañana, y del
elixir mágico que hacen con néctar y una gota
de leche de oveja que ordeñan sin que jamás
se haya sabido de un pastor que las haya visto hacerlo,
excepto que ellas quisieran que así suceda. Pocas
cosas hay más sorprendentes que un hada enamorad
de un pastor.
Son enemigas de la carne. Tampoco
ingieren pascado. Ya dijimos que les encanta la leche de
oveja, pero es imprescindible agregar que al ser ordeñadas
por un hada las ovejas se complacen de dicho acto, y se
afirma que la leche de estos animales, ya ordeñados
por las hadas, tiene un gusto único. Los
pastores reconocen esa leche con sólo probarla. “Es
leche con hadas”, dicen, y aseguran que tomarla prolonga
la vida.
También las hadas
pueden vivir en cualquier pétalo de rosa amarilla,
el vehículo que utilizan para entrar en las ciudades
de hombres. La delicada textura y el color de la rosa amarilla
se confunde con las ingrávidas formas y tenues alas
de las hadas, y así es como ellas ingresan en las
grandes urbes para, con su natural carácter travieso,
enamorar de tanto en tanto a un oficinista que creerá
haber perdido la razón. Y la habrá perdido,
en cierta forma. Porque no es sencillo amar a alguien que
suspira desde un pétalo de rosa amarilla y nos sonríe
con campanas inaudibles.
Además de estos habitáculos, existe, por supuesto,
el lugar conocido como “El reino de las hadas”.
Este maravilloso reino se sitúa a veces bajo nuestros
pasos, a veces sobre el horizonte y en otras ocasiones en
nuestro propio hogar.
En otras épocas se creía
que el país de las hadas tenía
una referencia geográfica exacta donde ubicarlo.
Los galeses lo hallaban en el norte de sus montañas,
o en la misteriosa península de Pembrokeshire, o
en una isla en el canal de Irlanda. Hubo crónica
de marinos galeses que desembarcaron en dichas tierras,
y que al querer regresar nunca más lo consiguieron.
A esa isla los irlandeses la llamaban Hy Breasail.
Para los británicos la isla
fantasma de las hadas era la isla de Man. El rey Arturo
fue coronado en este lugar: fue llevado allí herido
de muerte, sin esperanza alguna, para que lo trataran cuatro
hadas reinas. Este reino estaba en la isla de Avalon. Arturo,
con sus caballeros, yacen en el corazón de una mágica
montaña, sumergidos en un profundo sueño,
del que despertarán cuando el universo los necesite,
para regir sus destinos y enderezar sus caminos.
Las
Hadas otras formas de congraciarse son:
• Dejar en el jardín
o en el balcón, un cuenco con miel.
• Plantar enredaderas y arbustos
con flores, especialmente, aquellos que tengan formas de
campanillas.
• Dejarles cerca una flauta, pues es uno de los instrumentos
musicales favoritos de Las Hadas. Si no tiene, deje cualquier
otro instrumento musical.
• Poner un espejo para que Las
Hadas puedan mirarse o reflejarse en él.
• Hacer un estanque en el jardín que tenga
plantas y flores para que puedan disfrutar del agua.
• Las Hadas son seres a los
cuales les encantan los regalos, es por eso que se le puede
dejar como obsequio, pequeños objetos dorados o adornos
brillantes.
|
Encontraras más
información a continuación en nuestro indice
sobre las hadas
|
|
|
|
|
|
|
|