Historia de la ciencia.
       
 

Historia de la ciencia

En este sitio redactaremos un compacto de la historia de la ciencia, abarcando el período que va desde los siglos XII y XIII hasta el siglo XVIII.


 

Historia de la Ciencia

En el siglo XVI se produce un notable progreso en el campo de la química. Surgen los laboratorios químicos para la producción de medicinas, de salitre y de ácidos minerales. Estos progresos, dentro de la época supusieron un perfeccionamiento de los instrumentos, así como para la destilación múltiple o para la preparación de álcalis.
Los compuestos de potasio se obtenían de las cenizas de los vegetales sobre las que se derramaba agua hirviendo. Paracelso, médico suizo (siglo XVI), fundador de la química medicinal, afirmaba que el verdadero objetivo de la química no consistía en la fabricación de oro, sino en la preparación de medicinas. Paracelso se basaba en la teoría de que la salud dependía de la actividad química del cuerpo humano. Desafortunadamente la mentalidad de aquel tiempo no le permitió perfeccionar sus sistemas de creación. Paracelso, que tenía montado su propio laboratorio, pensaba que la materia estaba constituida por tres elementos fundamentales: mercurio, sal y azufre, cuya distribución imperfecta era causante de las enfermedades.

 

Historia de la ciencia y la evolución de la medicina

La medicina, es una ciencia joven, pues durante milenios las enfermedades se curaban con prácticas de brujería. Entre los antiguos egipcios, nos relata la historia de la ciencia, la farmacopea había llegado a ser importante, y los chinos también dieron importancia a la medicina. Hipócrates, famoso médico griego, fue el primero en considerar la enfermedad como un hecho natural e independiente de las intervenciones divinas.

En el siglo III, los grandes médicos griegos instalados en Roma estaban ya en condiciones de efectuar una trepanación de cráneo o de operar una hernia. En el campo de la cirugía, fue muy importante la obra de Galeno de Pérgamo (129-201), el último gran médico del mundo antiguo, quien señaló el camino de la medicina durante más de mil años. Fue necesario esperar hasta el siglo XV para que esta ciencia resurgiera.

 

 
La circulación de la sangre 

En el siglo XVI, notorio siglo para la ciencia, se realizaron numerosos progresos en el campo de la fisiología. En ese sentido fue fundamental el descubrimiento de la circulación de la sangre, que sentó las bases para la formación de una nueva ciencia biológica. Se lo debemos al inglés William Harvey (1578 – 1675), quien, aprovechando todos los conocimientos de sus antecesores, los sintetizó genialmente creando una nueva teoría. Gracias a los nuevos instrumentos que existían, logró medir la cantidad de sangre bombeada por el corazón y trazar su recorrido. Realizó experimentos para demostrar la existencia de válvulas en los vasos sanguíneos y el papel diferente de venas y arterias.

La Astronomía

La revolución de Copernico

Hacia el año 140 vivió uno de los más grandes estudiosos de la antigüedad, Claudio Tolomeo, cuya obra científica tuvo una gran influencia sobre los estudios de las épocas sucesivas. Según Tolomeo, la Tierra estaba inmóvil en el centro del universo. El universo de Tolomeo, con sus órbitas circulares y con la Tierra inmóvil en el centro, concordaba perfectamente con las doctrinas filosóficas y religiosas de la Edad Media.
En el siglo XV, según lo registrado un gran astrónomo polaco, Copernico, descubrió que la Tierra no era el centro del universo, sino que giraba alrededor del Sol junto con la Luna y otros planetas.
Naturalmente, esas afirmaciones fueron recibidas con mucha hostilidad, pues no todos aceptaban que la Tierra no fuera el centro del universo.

Galileo Galilei

El primer científico realmente merecedor de ese título en la época moderna fue Galileo Galilei (1564-1642). En efecto, descubrió que el mundo está constituido por un sinfín de fuerzas “calculables” y de cuerpos “mesurables”.
Con sus experiencias Galilei demostró que las teorías de Aristóteles sobre la caída de los cuerpos carecían de fundamento. Aristóteles decía que la velocidad de la caída de los cuerpos dependía de su peso, pero Galilei demostró que un objeto de una libra y otro de cien libras soltados de una misma altura caían juntos a tierra. Entre otras muchas realizaciones de Galilei, nos muestra la historia de la ciencia “el termobaroscopio”, el cual permitía medir la temperatura.

Galileo y la astronomía

Antes de Galileo, la observación de los astros se realizaba a simple vista y sin ayuda de lentes. En 1590 Giovanni Della Porta inventó una especie de catalejo, que fue perfeccionando Galileo hasta el punto de poder aumentar un objeto treinta veces su tamaño. El gran científico hizo también numerosas observaciones respecto a la luna, y descubrió gran cantidad de estrellas, así como los satélites de Júpiter.

El catalejo que perfeccionó Galileo era muy sencillo: consistía en un tubo de cartón forrado de piel en cuyos extremos se habían fijado dos lentes.

Los dibujos de Galileo, registrados para siempre en la historia, muestran la superficie de la luna cubierta de cráteres y de altísimas montañas, lo cual asombró a sus contemporáneos que la creían completamente lisa.
Galileo descubrió manchas en el sol y observó la extraña forma de Saturno.

La revolución Galileiana

Según las teorías astrológicas de la antigüedad, la Tierra coincidía con el centro del universo, y alrededor de ella giraba una serie de esferas cristalinas unidas entre sí en las que se encontraban los otros planetas, el Sol y la Luna. Más allá de ese universo, limitado por la gran esfera de las estrellas fijas, estaba el Reino de los Cielos. Quien osara poner en duda ese sistema corría el riesgo de terminar en la hoguera, como Giordano Bruno. La actividad de Galileo como astrónomo comenzó en 1604, cuando en el cielo apareció un nuevo cuerpo luminoso. Como aquella nueva estrella no podía estar más allá de la esfera de las estrellas fijas, Galileo comenzó a pensar que aquella famosa esfera no existía y que las concepciones de Aristóteles no eran ciertas. Fue un período negro y el comienzo de una lucha que Galileo condujo contra la iglesia de su tiempo, aferrada a las concepciones tradicionales, y ante la cual tuvo que reconocer sus “errores”, a pesar de tener razón.

Galileo no tomó en cuenta la imposición de las autoridades eclesiásticas, demostrando que sus ideas respondían a la realidad. Eso le valió la condena por herejía. Bajo el temor y la amenaza de muerte, Galileo, ya viejo y debilitado, admitió su error y pidió clemencia. Después del proceso se lo confinó en la villa de Arcetri donde murió luego de haber perdido la vista, en el año1642.

La obra de Galileo se basa fundamentalmente en sus descubrimientos en el campo de la física y sobre todo a lo relacionado con la caída de los cuerpos.

Las Asociaciones Científicas

El notable desarrollo de las ciencias en el siglo XVII contribuyó al intercambio de ideas y de experiencias entre los científicos de diversos países. Hasta entonces se habían limitado éstos a un intercambio de correspondencia en latín, que era la lengua utilizada internacionalmente por todos los estudiosos. Poco a poco, está plasmado y los científicos de una misma ciudad comenzaron a reunirse cada vez con mayor frecuencia para discutir y comparar sus investigaciones. D e esas reuniones nacieron las primeras academias de ciencias, y gracias a la actividad de las mismas se crearon muchísimos instrumentos de investigación tales como el telescopio, el termómetro, etc.

La microscopía

El estudio de la vida, llamado biología, debe su desarrollo al invento del microscopio. No se sabe quién construyó ese instrumento por primera vez. Galileo hizo uno combinando algunos lentes, pero el perfeccionamiento del microscopio fue obra de grandes ópticos como Kepler, Fontana y Huygens. A partir de la segunda mitad del siglo XVII el microscopio se empezó a aplicar cada vez más para la observación de los más pequeños organismos, iniciándose así la nueva ciencia biológica. A partir de ese momento comenzaron incesantes descubrimientos en los campos más dispares de la biología: de la embriología de las plantas a los invertebrados, de la descripción de la corteza cerebral a la metamorfosis del renacuajo.
Como actores de reparto los científicos holandeses, ingleses e italianos trabajaron durante toda la mitad del siglo XVII con incansable espíritu en su intento de descubrir el fascinante mundo de los microorganismos, para lo cual el microscopio fue un instrumento insustituible.

Marcelo Malpighi

Médico y biólogo italiano, nacido en 1628 en Bolonia, fue muy apreciado en el exterior, e incluso llegó a ser invitado por la Royal Society de Londres. Sus compatriotas, en cambio, lo hicieron objeto de persecuciones, debido a la envidia de algunos médicos de la universidad de su ciudad natal. Malpighi realizó innumerables descubrimientos, imposibles de enumerar por lo abundantes. Uno de los más importantes, fue el de los capilares del pulmón de rana y otros órganos en los que vio la circulación de la sangre. Fue el iniciador de la anatomía microscópica y enriqueció con numerosas observaciones el estudio de los cuerpos enfermos. Observó el embrión de pollo e hizo la primer descripción detallada de un invertebrado, seccionando hábilmente un gusano de seda. Dedicó también muchos años de su vida al estudio de las plantas.

Los Progresos de la Astronomía

Historia de la CienciaEl observatorio de París se creó por orden de Luis XIV, y trabajaron allí grandes astrónomos como Huygens, Picard, Roemer y Casini.
En el siglo XVII Carlos II de Inglaterra hizo construir el observatorio de Greenwich, bajo la dirección de John Flamsteed. A éste le sucedió Edmond Haley, quien, en 1720, estudió el famoso cometa que lleva su nombre. En París también se llevaron a cabo importantísimas investigaciones en el campo de la astronomía.

El astrónomo Olans Roemer (1644-1710), logró realizar la primera medición de la luz. Tras una serie de cálculos, el astrónomo llegó a la conclusión, posteriormente comprobada, que la velocidad de la luz es de 300.000 kilómetros por segundo.

Isaac Newton

Nacido en Wollsthorpe en 1642, Newton ingresó a los diecinueve años a la universidad de Cambridge, y a los veintiséis ya había obtenido el grado academico más elevado. Las investigaciones de Newton en el campo de la óptica fueron fundamentales para esa ciencia que todavía se inspiraba en las teorías de Aristóteles. Ya antes de Newton, muchos estudiosos habían observado que un rayo de luz se descomponía en los colores del arco iris cuando atravesaba un prisma. Newton estudió a fondo ese fenómeno y demostró que la luz está constituida por los colores del arco iris y que éstos, una vez unidos, vuelven a dar luz blanca. Newton elaboró también una teoría sobre la composición de la luz, que él consideraba formada por minúsculos corpúsculos.

La obra de Newton fue fundamental para el desarrollo de la humanidad y a lo largo de la historia. Hemos visto que Copernico introdujo el concepto de que la Tierra giraba alrededor del Sol, y gracias Kepler se formularon las famosas leyes sobre el movimiento de los planetas. Con Newton, esas sucesivas fases del saber humano fueron sintetizadas y expresadas en una fórmula definitiva: la ley de la “gravitación universal”. Al observar la caída de un fruto maduro, Newton intuyó las leyes que regulan el equilibrio universal.

Los Cientificos del Siglo XVIII

Luego del invento de la máquina a vapor y más adelante la creación del primer motor de aplicación universal, se constituye el período de la “revolución industrial”. Se llama Revolución industrial a la profunda transformación que en el transcurso de un siglo y medio sustituyó el taller del artesano por la fábrica.

Desde la antigüedad se creía que la vida se generaba espontáneamente en las sustancias putrefactas. Un sabio italiano, Francisco Redi (1626-1689) refutó decididamente esa teoría. En su libro “Experiencias relacionadas con la generación de los insectos” demostró que los sabios de la antigüedad estaban equivocados.
Redi hizo pudrir carne en dos casos, uno de ellos herméticamente cerrado y el otro abierto. Al cabo de un tiempo, observó que si bien ambos trozos se habían podrido, la carne que no había estado en contacto con el aire no había generado gusanos, pues las moscas no habían podido depositar allí sus huevos. Claro que los escépticos no quedaron convencidos. Más tarde, Antonio Vallisnieri (1661-1730), tras múltiples ensayos, demostró científicamente que los insectos de la bellota nacen también de huevos.

La astronomía en el siglo XVIII

En el siglo XVIII las investigaciones astronómicas se extendieron más allá de nuestro sistema solar. El pionero de esta audaz exploración fue William Herschel (1738-1822), quien desde Hannover emigró a Inglaterra, donde dedicó la mayor parte de su vida al estudio de los astros. Su tenacidad y su constancia le permitieron construir un telescopio de dieciséis centímetros de abertura y de casi dos metros de largo
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Tras un meticuloso estudio de las estrellas hasta su octava magnitud y múltiples observaciones realizadas con sus telescopios, Herschel logró definir la forma y los contornos de la Vía Láctea. Se trataba de un disco aplastado cuyo diámetro medía cinco veces su espesor. Después de lo cual Herschel dedicó su atención a las nebulosas que se encontraban en el espacio más allá de nuestra galaxia. Sus observaciones lo llevaron a la conclusión de que las nebulosas estaban formadas por una especie de materia filamentosa que giraba alrededor de una estrella fija. Uno de los descubrimientos más importantes de Herschel, fue que la ley de Newton sobre la gravitación universal puede aplicarse perfectamente más allá de nuestro sistema solar.

La química

La segunda mitad del setecientos se caracterizó por notables progresos en el campo de la química. Los mayores científicos de la época se adhirieron a la teoría del “flogisto”. Según esa teoría, cuando un cuerpo arde pierde una sustancia (el flogisto) que es absorbida por el aire. En realidad, una sustancia que arde no pierde flogisto sino que consume oxígeno y la combustión cesa cuando todo el oxígeno del aire se ha consumido. Ese importante descubrimiento se debe al gran químico francés Lavoisier. Otros grandes químicos de Inglaterra hicieron importantes descubrimientos sobre los gases, así como el oxígeno. Y la demostración de que el agua es un compuesto de oxígeno e hidrógeno.

Lavoisier

Antonie Lavoisier nació en 1743, en el seno de una familia acomodada. En 1794, por motivos que nunca fueron aclarados, el tribunal revolucionario lo arrestó y condenó a morir en la guillotina. A Lavoisier le corresponde el mérito de haber probado definitivamente el error contenido en la teoría de flogisto y haber demostrado experimentalmente la ley de la conservación de la materia: “nada se crea y nada se destruye”. Para probar esa ley, Lavoisier construyó él mismo unas balanzas de gran precisión.

La Conquista del Cielo

El hombre siempre aspiró a volar. Desde la antigüedad y a lo largo de la historia de la ciencia nos han llegado innumerables leyendas y mitos al respecto. Pero sólo en el Renacimiento, con los apasionados estudios de Leonardo, el vuelo comenzó a considerarse como un problema capaz de ser resuelto científicamente. A fines del siglo XVIII, gracias a los progresos realizados en el estudio del gas, se pudo asistir a la primera ascensión histórica del hombre. Tras innumerables proyectos de los hermanos Montgolfer resultó decisiva. Al observar que el humo tiende a elevarse, lograron aprovechar ese fenómeno soltando enormes globos llenos de aire caliente. La primera ascensión con hombres a bordo tuvo lugar el 21 de noviembre de 1783. El globo aerostático, profusamente adornado voló ocho kilómetros sobre París.

La electricidad

En la antigüedad ya se conocían algunos fenómenos eléctricos, pero se los consideraba de carácter magnético. El estudio de la electricidad, se inició en Inglaterra tan sólo en el siglo XVI gracias a Gilbert, quien distinguió por primera vez los fenómenos eléctricos de los magnéticos. Pero Gilbert no pudo hacer grandes progresos en sus observaciones, pues le faltaba un instrumento capaz de producir electricidad. La construcción de semejante máquina fue obra de Otto von Guericke. Para ese fin se sirvió de una esfera de azufre que se hacía rodar mediante una manivela. Al apoyar una mano sobre la esfera rodante se obtenía electricidad.

César Beccaria en 1753 publicó un libro que podemos considerar, por lo menos hasta ese entonces, la obra más completa sobre electricidad. En él, el sabio demostraba que los cuerpos no se dividen en “conductores” y “aislantes”, como se creía, sino que esos conductores no se comportan siempre de la misma manera. Demostrando, por ejemplo, que el agua es menos conductora que los metales sólidos.

  

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