Las Brujas
 

Cuentos de Brujas
¡Todos conocemos los cuentos de brujas! La información más completa!

Brujeria Negra
Es tan peligrosa como real! Si usted no la conoce, enterese ya como defenderse de ella.

Historias de Fantasmas
¡Historias y relatos reales de fantasmas y espiritus!!

 

 


Las Brujas

Las persecuciones

En lo que se refiere a la represión de las brujas a lo largo de la Historia, la brujería ha sido objeto de muchos procesos horribles, linchamientos y otros lamentables excesos, hay que suponer, con muchas probabilidades de acierto, aparte del ambiente de credulidad e incluso de fanatismo que caracteriza ciertas épocas, una maniobra de carácter sociopolítico sumamente aviesa y solapada. Las clases poderosas y dominadoras a lo largo de la historia, a fuerza de ejercer su opresión sobre las clases más humildes, que durante largos períodos habían ido soportándola con cierta resignación y paciencia, observaban el desarrollo de ciertas coyunturas en las cuales parecía que la paciencia de los oprimidos iba a estallar de un momento a otro, y surgió la imperiosa necesidad de hallar unas víctimas propiciatorias hacia las cuales dirigir la ira y el odio de las multitudes para que pudieran desahogarse en ellas, pasando así inadvertidos los verdaderos causantes de las calamidades que les atosigaban.
Adquiera su Manual de Hechizos Vudu AQUÍ

Las Brujas

La historia de las brujas

 

HECHIZOS PARA MEJORAR TU VIDA, DESCARGATELO AQUÍ Click Here!

Al estallar, por fin, la revancha popular, sagazmente orientada desde arriba, es cuando se producen los grandes problemas sociales, en medio de las cuales pagan con frecuencia justos por pecadores. El sector humano de las brujas ha sido presentado como ideal en este papel de chivo expiatorio durante los siglos medievales, aunque la época en que lo desempeña con más intensidad es indudablemente el siglo XVII, que puede considerarse como un siglo negro en este aspecto. Amplios y destacados sectores eclesiásticos se “cubrieron de gloria” colaborando con las clases dominadoras o simplemente haciéndoles ingenuamente el juego.

El Papa Inocencio VIII había tenido el triste desacierto de encargar a dos inquisidores, los dominicos Sprenger y Kramer, la redacción del “Malleus maleficarum”, un libro demencia que pasó a ser utilizado posteriormente como código para los procesos de brujería que se les sometía a las hechiceras antes de matarlas. Por lo que de él se desprende, las perspectivas no podían ser peores para el infeliz que tenía la desgracia de verse sometido a uno de estos juicios. Bastaba la denuncia de cualquier persona envidiosa e indocumentada, sin pruebas de ningún género que vea sin razón, alguna historia de brujas donde no la hay.

En ciertos casos hasta era válido el testimonio de cualquier mitómano fantasioso, de un chiquillo irresponsable e incluso de algún enemigo del incriminado. El juicio debía llevarse a cabo sin demasiadas complicaciones y de una manera apresurada y terminante. El juez gozaba de plenos poderes y era quien resolvía si debían tener o no derecho a defenderse. En caso afirmativo, él era quien escogía el abogado defensor, que más bien parecía acusador.

 

Por supuesto, había amplia libertad para el recurso a la tortura. Cuando por este procedimiento no se conseguía arrancar la confesión del acusado, cabía el recurso de atribuirlo a un auxilio diabólico. Quedaba descartada la apelación a la ordalía o “juicio de Dios”. La retractación y el arrepentimiento del reo, conseguidos a fuerza de insistentes torturas, no le libraban de la muerte, ya que era entregado al brazo secular, si es que no era la misma justicia secular la que le condenaba, puesto que el crimen de brujería era considerado no sólo un delito religioso, sino también un delito civil a lo largo de la historia.

En distintos puntos de Cataluña se encuentran rastros documentales de esta clase de procesos que se realizaban, en los cuales debía seguirse más o menos la pauta señalada por el “Malleus”, al igual que en muchos otros puntos del resto de Europa. Se han llevado a cabo interesantes trabajos sobre algunos de ellos, pero es de presumir que en el fondo de muchos archivos diocesanos, que todavía quedan por clasificar y ordenar por completo, han de hallarse bastantes sumarios de procesos de este tipo que, sin duda, aportarían interesantes noticias sobre historia de brujas.

Evidentemente, existe dentro del fenómeno de la hechicería el conjunto de particularidades que la mente humana se resiste a admitir como válidas. Ello es comprensible si se tiene en cuenta el tamiz popular por el cual han pasado muchas de ellas. Pero cabe admitir la posibilidad de muchos otros aspectos situados en zonas no accesibles para la naturaleza humana, e incluso de la existencia de unas facultades humanas desconocidas por el mismo hombre y de una brujería totalmente desligada del satanismo.

 

La lucha contra las brujas en Inglaterra a lo largo de la historia

Las BrujasEn Inglaterra las leyes contra la brujería se implantaron desde los primeros tiempos del cristianismo, tanto por la Iglesia Católica como por el Estado, con objeto de erradicar las tradiciones mágico-religiosas célticas y greco-romanas, principalmente. Como el cristianismo se introdujo en el Reino Unido en el año 597, puede decirse que la persecución ha durado unos trece siglos. Sin embargo, el concepto que se tenía de las supuestas hechiceras en la Inglaterra anglosajona y medieval difiere bastante de la idea de una conspiración contra el Dios cristiano, de una lucha del demonio contra Cristo.

En los primeros tiempos del cristianismo británico, la brujería era, ante todo, hechicería, magia. Cuando las oraciones a Dios o Cristo fallaban, los campesinos si creían en las historias de brujas, ya que acudían a los antiguos métodos, tanto para buscar consuelo a sus desdichas como para vengarse de un enemigo, para comprar un brebaje mágico que curase sus males o para adquirir una pócima maligna que dañase a un vecino, es decir, que esa brujería tanto practicaba la magia blanca como la magia negra.

Pero las nombradas tenían algo más: era una religión que llevaba varios siglos sobre la Tierra y en la cual se habían fundido diversas tradiciones y creencias distintas. Por lo que respecta a la anglosajona, a la “Wicca”, de profunda raíz céltica, a la hora de la persecución fue también tenida por satánica, cuando la verdad es que adoraba a la diosa Diana y no aceptaba a los diablos como deidades suyas. Pero para los jueces e inquisidores todo era más fácil si partían de la base de que todo lo que no era cristiano era diabólico.

Por lo que a la hechicería propiamente dicha se refiere, por aquellos procedimientos del reinado de Athelstan (925-939), fueron modificadas; quien causaba la muerte a otro, por hechicería o por cualquier otro medio, era condenado a muerte. En el siglo siguiente, Guillermo el Conquistador (1066-1087) redujo la sentencia al destierro. Como en otros delitos, el de brujería solía dictaminarse por una ordalía o juicio de Dios. Así, Agnes, esposa de un tal Odo, una de las primeras personas de quien se tiene noticia sobre historia de brujas, fue acusada de hechicería en Inglaterra (1209), fue libertada después de la ordalía de tomar con sus manos un hierro candente. Era creencia muy extendida que el culpable se quemaba y el inocente no sufría el menor daño.

 

Búsqueda personalizada

 
 
 
Copyright © 2008-2011. La Brujeria. Todos los derechos reservados.