Templos, escultura y pintura
Los templos, se construyeron sobre bases rectangulares y poseen un elevado número de gruesas columnas que se distribuyen en su interior. Al templo se llegaba por una amplia avenida bordeada de esfinges, estatuas con cuerpo de león y cabeza humana. Los templos más notables son los de Karnac y Luxor en el sitio que ocupara la antigua Tebas.
Un templo era a la vez propiedad y casa del dios; y estaba encerrado en un vasto cerco de ladrillos. Contenía habitaciones para los sacerdotes y los servidores, talleres, edificios de servicio y parques para los animales destinados al sacrificio.
El templo propiamente dicho, estaba en el centro del recinto, dentro de una segunda línea de murallas.
Las principales esculturas son majestuosas imágenes de dioses o faraones. Se hicieron generalmente de tamaño natural, pero muchas de ellas tienen tamaños gigantescos y fueron realizadas con varios bloques de piedra. La característica principal, de esta rama del arte egipcio, es la simetría y un vigor de expresión, poco común.
La pintura y el bajo relieve alcanzaron su mayor belleza en el Imperio Nuevo, destacándose por la refinada elegancia de sus figuras captadas en escenas familiares e íntimas.
La pintura
La pintura no era, lo que fue después, un arte separado. Se pintaron primero los muros, las estatuas y los bajos relieves. Más tarde se pintaron al fresco escenas familiares, que fueron exclusivamente bajo relieves no grabados. Los artistas no trazaban más que los contornos que luego iluminaban con colores planos y convencionales. El colorido era vivo, y como los artistas por gustarles el detalle, reproducían escrupulosamente lo que veían, estas pinturas murales, muy frecuentes en las tumbas, son valiosísimos documentos para estudiar la vida y el arte egipcio durante la Época Antigua.
Amón-Ra fue el dios supremo durante el período tebano, considerado el creador de todo lo que existe.
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