Arte Bizantino

Se le denomina arte bizantino a aquel que tuvo desenvolvimiento dentro de los limites del Imperio Romano de Oriente. Constantinopla fue su centro principal, y allí se registraron sus manifestaciones más características; en el resto del territorio imperial, dominaron las mismas características generales, pero hubo además manifestaciones locales, propias de las tradiciones regionales o de las circunstancias históricas. Siendo muy larga la vida del Imperio, su arte no puede ser definido solamente por las creaciones de un período, sino a través de los rasgos peculiares de toda la época, teniendo presente que cada período fue marcado por rasgos propios de importancia.

Arte Bizantino

Características generales del arte bizantino

1.- El arte bizantino está estrechamente vinculado a la religión.

2.- Es una síntesis de tradiciones helenísticas y tradiciones orientales que penetran a través de diversas vías, y especialmente de la vecina Persia.

3.- Los elementos helenísticos se advierten en el mantenimiento de un espíritu clásico, en los gestos medidos, en las composiciones equilibradas, en la pintura de la naturaleza, en los motivos paganos.

4.- Los elementos orientales son muy variados: la frontalidad, achatamiento y deformación de las figuras; el simbolismo; la concepción geométrica de los cuerpos y por consiguiente la estilización de sus formas: el afán decorativo, visible en la riqueza de los materiales utilizados; en la variedad del color, en muchos convencionalismos que se mantienen a través del tiempo. También se mantiene en el plan arquitectónico la utilización de elementos como la cúpula sobre pecinas, los revestimientos de mármol y la decoración de capiteles. Son visibles también en las técnicas de escultura (abandono progresivo de la escultura de bulto, relieve sugerido por contrastes de luz.

5.- La influencia cristiana es dominante. Los edificios principales son destinados al culto y tanto la escultura como el mosaico y la pintura, están dominados por la glorificación del Cristo, el dios de Majestad, la Virgen y los Apóstoles, con el propósito de enseñar gráficamente los episodios bíblicos.

La arquitectura

Arte Bizantino La arquitectura fue, junto al mosaico, la máxima expresión y tuvo su modelo en la Iglesia cristiana, al contrario que el Templo griego, que era la casa de los dioses, era la zona dedicada a la reunión de la comunidad y del culto. La iglesia era la casa de la comunidad.

Aparentemente la introducción y participación de la comunidad en el interior de la Iglesia le daba a ésta un carácter popular. La planta basilical, que fue el modelo de la arquitectura cristiana primitiva, estaba dividida en secciones de distinta jerarquía, y el coro estaba reservado al clero, separándolo del resto del espacio.

La arquitectura comprendida completa el sistema formal de la antigua basílica cristiana con la cúpula, y utilizó la planta en cruz griega y la centralizada.

Por otro lado, el desplazamiento hacia el interior trae aparejada una mayor valorización de éste sobre el aspecto exterior. Una de las mayores expresiones de la arquitectura bizantina fue Santa Sofía, construida a un costo elevadísimo por Justiniano. El diseño de Santa Sofía significó una innovación. Su rasgo distintivo fue que se le agregó a la antigua construcción de forma rectangular, una cúpula circular que asciende tan alto que parece suspendida del cielo.

Los mosaicos y los frescos

 La religiosidad y jerarquización de la Iglesia bizantina está acentuada por la decoración interior, que se expresó en principio por medio del mosaico. La técnica de los mosaicos consiste en ensamblar pequeños cubos coloreados y esmaltados con cemento en los muros.

Los bizantinos distinguieron bien al mosaico de la pintura. El artista no imitaba, ni copiaba el color o el tono exacto del objeto, ni se preocupaba de los matices. Sólo trataba de armonizar los colores. El dibujo era atrevido, pero sencillo, y los colores, producían contrastes con la realidad. La decoración tuvo un fuerte carácter didáctico y místico.

El fresco es una pintura realizada sobre revoque fresco. Al principio no se utilizó mucho, pero alrededor de los siglos XIII y XIV sustituyó al mosaico, mucho más costoso. El, artista buscó en la imagen una mayor expresión. Aparecen allí las nuevas tendencias, antes de que se manifestaran en Occidente: observación de la realidad, captación de la vida, una interpretación más personal que se aplica a expresar con más fervor los sentimientos de dolor o de ternura.


 

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