Los medios de comunicación
Tal como ha sido puesto de manifiesto anteriormente los medios de comunicación entre los hombres y los espiritus son muy variados, siempre de acuerdo con la capacidad y clase sensitiva del médium o del receptor del mensaje para invocar espiritus. Tanto los buenos como los malos espiritus pueden actuar sobre los órganos y los diversos sentidos del ser humano, incluido el sexto sentido o PES. Pueden manifestarse como apariciones (afectando entonces al sentido de la vista), como seres ruidosos invisibles (impresionando el oído), provocando olores extraños o desconocidos (olfato), presentándose como formas tangibles visibles o no (tacto), etc.
No obstante, los medios más comunes de comunicación son: los golpes o raps (tiptología), la escritura automática, la palabra hablada por boca del médium en trance, el Tablero Ouija y la vasografía.
Por lo que respecta a la tiptología, a lo dicho anteriormente hay que añadir que, en muchas ocasiones, al producir los raps, los espiritus lo hacen empleando cierta “mímica”, con la cual expresan la energía de lo que afirman o niegan, así como su estado de ánimo y sus sentimientos. Por ejemplo, cuando los movimientos del velador son bruscos, denotan que el espíritu está violento o pueden ser malos espiritus; si se reciben golpes fuertes reiterados, es señal de que la cólera y la impaciencia privan en el ente invisible; si al principio y al fin invocar espiritus la mesa se inclina en forma de saludo, indica que el espíritu es benévolo y cortés; si la mesa se dirige bruscamente hacia uno de los asistentes, significa que el sujeto no es grato al espíritu; si lo hace suavemente, con dulzura, es una manera de mostrar la simpatía que siente por ella... Este lenguaje de los signos recibe el nombre de sematología.
Es, pues, evidente que el espíritu quiso llamar la atención de este caballero y buscaba una ocasión de hacerle saber que estaba allí. Un mudo no se hubiera explicado mejor.
La vasografía es otro sistema de comunicación en el que se utiliza como velador una mesa cuadrada o redonda, cuya superficie sea bien lisa; puede ser de cristal, fórmica, materia plástica, etc. Lo importante es que el vaso o copa a usar se deslice fácilmente por la superficie. Como instrumento indicador se elige un vaso adecuado o una copa de vástago relativamente corto, el cual se ha de colocar invertido en la mesa.
Por supuesto, ha de confeccionarse un alfabeto a base de tarjetas de papel o cartulina (preferiblemente esta última, para evitar que la respiración de los presentes pueda desplazarlas). Se anota en cada tarjeta la letra correspondiente y algunas otras que contienen palabras corrientes facilitando la comunicación con los buenos y malos espiritus, tales como sí, no, repite la pregunta, no puedo contestar, etc.
Todas estas tarjetas se colocan encima de la mesa formando un gran círculo, casi tocando los bordes del tablero, y en el centro de aquél se coloca la copa invertida. Todos los asistentes a la sesión colocan un dedo índice sobre la base invertida de la copa, y seguidamente de invocar espiritus se hacen las preguntas pertinentes al espíritu que se ha evocado. Para responder, la copa se deslizará hacia las letras que forman la respuesta, por lo que uno de los asistentes debe ir anotando cuidadosamente las letras. El número ideal de personas para esta clase de sesiones oscila entre tres y seis y los dedos de los asistentes deben permanecer tocando la copa mientras se produce o espera la respuesta del espíritu.
Las preguntas
De la doctrina y enseñanzas recopiladas por los espiritistas se desprende que por regla general, una vez al invocar espiritus estos respondido al médium, están dispuestos a responder a todas aquellas preguntas de interés general que representen cierta importancia para la comunidad. Por el contrario, les resultan molestas aquellas cuestiones que sólo se hacen por mera curiosidad o prueba.
Una de las posiciones más corrientes que suelen adoptar la mayoría de las personas no espiritistas que acuden a sesiones, es la de invocar espiritus para interrogarlos sobre su porvenir, sea amoroso, familiar o crematístico. ¿Seré feliz? ¿Me casaré pronto? ¿Recibiré alguna herencia? ¿Qué hacer para conseguir la riqueza o que me toque de lotería? ¿Triunfaré en mi trabajo?... Este tipo de preguntas no pueden obtener más que respuestas desatinadas y falseadas. Hay que partir de la base de que los buenos y malos espiritus no están al servicio de los caprichos y ambiciones de los entes terrestres. En espiritismo debe descarriarse lo que sea adivinación.
En cambio, los espiritus en especial los llamados espíritus familiares contestan de buen grado las preguntas relacionadas con la salud. Hay registrados casos extraordinarios de personas que al invocar espiritus han pedido consejo a famosos médicos y cirujanos ya fallecidos y que han recibido respuestas que han ayudado a curarles o a evitar un error de los doctores vivos.
También se ha dado el caso de médicos que evocando los espiritus de pacientes que fallecieron en sus manos, han intentado conocer la causa exacta de la muerte, a fin de mejorar los tratamientos.
Pero estos fracasos quedan compensados de sobra por los éxitos milagrosos que obtienen algunos médiums curanderos que se dejan guiar por médicos ya fallecidos. El caso más extraordinario quizá sea el del inglés George Chapman, que ha sido ampliamente difundido por J. Bernard Hutton en su obra Healing Hands (Manos que curan). Otros casos los constituyen algunos de los curanderos psíquicos brasileños.
El médium curandero George Chapman tiene como “espíritu guía” al difunto doctor William Lang, F.R.C.S., de los hospitales de Middlesex y Moorfields Eye, fallecido en 1937. Utilizando la mente y las manos de Chapman, el desaparecido doctor Lang realiza verdaderas “curaciones milagrosas” de la vista. Bernard Hutton, que se tomaba a chanza tales operaciones cuando estaba a punto de quedarse ciego y los médicos ya no le daban esperanzas de recuperación, acudió al consultorio del médium Chapman en Aylesbury, Bucks (Inglaterra). Este, empleando sólo las manos, con los ojos cerrados, le operó el cuerpo espiritual, el cuerpo ectoplasmático, o ectoplásmico mientras el doctor Lang se había posesionado de él. Es por eso que esperamos que estas experiencias les sirvan para invocar espiritus correctamente y saber cuando se esta en frente de los buenos y malos espiritus.
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