Fantasmas Reales

Tal como ocurre con otros fenómenos paranormales, también existe desacuerdo entre los parapsicólogos sobre la naturaleza de los espíritus. Ya hemos visto, por ejemplo casos de casas fantasmas, que los poltergeist, para investigadores como Hans Bender, son casos que no se relacionan para nada con los espíritus de los muertos, mientras que para otros de la escuela de Hans Holzer sí pueden atribuirse algunos sucesos de poltergeist a verdaderos duendes, a fantasmas reales. Y la verdad es que muchas de las investigaciones llevadas a cabo por Holzer son harto convincentes.
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Fantasmas Reales

Para Holzer, la existencia de alguna forma de vida invisible en torno nuestro no ofrece duda. Su responsabilidad profesional es una garantía para esa clase de estudios. No hay que olvidar que es profesor auxiliar de Parapsicología en el Instituto de Tecnología de Nueva York y director de investigaciones del Comité de Estudios de Casos Paranormales de la misma ciudad. A través de médiums como Sybil Leek ha entrado en contacto, cuyas historias están contenidas en su extensa producción de obras especializadas: Psychic Investigator (Investigador parapsicólogo), Ghost's Hunter (Cazador de fantasmas), Ghosts I have Met (Los fantasmas que he encontrado), Yankee ghosts (Fantasmas yanquis), Ghosts of the Golden West (Fantasmas del Dorado Oeste) y The Great British Ghosts Hunt (La gran caza de fantasmas ingleses). No sorprende, pues, que sea conocido como “el cazador de fantasmas”.

Sobre esa clase de apariciones en supuestas casas fantasmas, Fred W. H. Myers, conocido investigador de los tiempos heroicos de la metapsíquica, nos dice en su obra La personalidad humana (Buenos Aires, 1957):

“...nada nos autoriza a afirmar que el fantasma o el espectro que vemos, aún cuando está ocasionado por una persona muerta, sea esta persona misma, en el sentido ordinario de la palabra. Se trata más bien de esas figuras alucinatorias o fantasmas análogos, que las personas vivas son susceptibles de proyectar a distancia, sin que uno esté autorizado a afirmar que la aparición que vemos sea la misma persona viva; igualmente lo que llamamos un espectro o un aparecido, no es la misma persona muerta; existe ciertamente una conexión entre el espectro y la persona muerta, conexión que la naturaleza tiene que determinar, pero que está lejos de significar la identificación completa”.



Casas y fantasmas reales

Y sobre la naturaleza de los fantasmas reales, el propio Myers indica, en un intento de eliminar toda relación entre la Providencia y los mortales, entre Dios y los humanos, relación que apoyan los teólogos para justificar la aparición de los difuntos: “... En lugar de ver en el espíritu una persona muerta autorizada a entrar en comunicación con los vivos, definámosla como una manifestación de energía personal persistente, o como un indicio de que una cierta potencia cuya idea está unida a la de una persona que hemos conocido antes durante su vida terrestre, continúa manifestándose después de su muerte. Y para eliminar de nuestra definición hasta el menor aserto popular, debemos admitir como teóricamente posible que esta fuerza o influencia que, después de la muerte de una persona, crea una impresión fantasmagórica de la misma, no sea debida a una acción real de esta última, sino a algún residuo de la fuerza o de la energía que ha producido mientras estaba viva. Puede tratarse de esas imágenes verídicas de que habla Gurney, quien en un caso de casas fantasmas, comentando las repetidas apariciones del fantasma de una anciana en la cama donde fue asesinada, hace observar el ejemplo, sugiere menos la idea de un interés local continuo, de parte de la persona difunta, que de la supervivencia de una simple imagen impresa, no sabemos cómo, ni sobre qué, por el organismo físico de esta persona, y perceptible de vez en cuando por otras personas dotadas de una sensibilidad especial”.

 

Fantasmas RealesLos fantasmas de esa clase, de los que se registran casos en la mayoría de las naciones, desde los países occidentales a los de Extremo Oriente, podemos encuadrarlos en dos grupos principales:

1° Los que se aparecen en el momento de la muerte.

2° Los que se aparecen después de transcurrido algún tiempo de su muerte.

A cada uno de ellos, siguiendo la división de Myers, podemos atribuirles tres formas para manifestarse:

a) Alucinaciones de los sentidos.

b) Impulsos emocionales y motrices.

c) Mensajes mentales determinados.

En la obra Phantasms of the Living (Fantasmas de los vivos), Londres, 1887, de Edmond Gurney, F. Podmore y F. W. H. Myers, se dan a conocer multitud de casos interesantísimos, todos ellos investigados cuidadosamente. Por ejemplo, un tal Farler vio dos veces en una de sus "casas fantasmas", en una noche, el fantasma de uno de sus amigos, el cual chorreaba agua. Más tarde se enteraría que había perecido ahogado. La primera aparición se produjo unas horas después del fallecimiento, lo cual se intenta explicar diciendo que la impresión permaneció latente hasta el momento favorable para su manifestación, o sea, durante la calma y el silencio de la noche. La segunda aparición pudo haber sido una intensificación de la primera. En ambos casos se ha de pensar en cierta energía proyectada por el cuerpo del difunto después de su óbito. La misma figura fue vista de nuevo, quince días más tarde con su vestido ordinario, sin mostrar ninguna huella del accidente.

En otros casos, la aparición es única y se produce algunas horas después de la muerte.

En donde no hay alucinación propiamente dicha, o una visión corpórea, se da sólo un sentimiento especial de malestar y angustia que sobreviene algunas horas después de la muerte de un amigo o familiar que se halla lejos y es difícil que el receptor comprenda lo que le pasa.

Por otra parte, hay que tener en cuenta, como ya hemos visto anteriormente, que la telepatía juega un papel importante en muchos de estos casos. Myers sostiene la opinión de que cuando se produce una alucinación auditiva o visual en medio de la noche, varias horas después de la muerte, hay que aceptar la hipótesis de una impresión telepática recibida durante el día y que ha permanecido latente hasta la aparición de otras excitaciones, exteriorizándose enseguida bajo la forma de una alucinación después del primer sueño “ por algún hecho susceptible de excitar en nosotros el interés o la angustia y que, olvidado durante el día, invade de repente nuestra conciencia con una fuerza y una claridad notable”.

Hemos visto, que todo parece indicar la realidad de las apariciones espectrales en casas. Los fantasmas existen, aunque su verdadera naturaleza y condición sea un arcano que los parapsicólogos aún no han logrado dilucidar y es por eso que hay tanta controversia y dudas.

La investigación cobró muchísima importancia, en la década 1870-1880, que sólo en Inglaterra se fundaron dos sociedades universitarias para el estudio de tal fenomenología paranormal. Una fue la Phantasmological Society de Oxford, y la otra la Ghost Society , de Cambridge. A esta última pertenecieron metapsiquistas tan dignos de crédito como F. W. H. Myers, Edward W. Benson y Henry Sidgwick.

 

 

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