Vida Extraterrestre

¿Estamos solos en nuestra Galaxia? A principios de este siglo, algunos astrónomos creyeron tener la respuesta. Dirigieron sus telescopios hacia Marte y les pareció encontrar signos de que una raza moribunda luchaba desesperadamente contra los desiertos que invadían aquel planeta. Aunque la mayor parte de los observadores no pudo distinguir esos signos, los astrónomos afirmaban ver canales en Marte; gigantescos canales de irrigación, capaces de transportar agua desde los casquetes polares hasta el ecuador, lo cual hacia presumir que en un tiempo había vida extraterrestre. Por primera vez, parecían existir pruebas que confirmaban la existencia de inteligencias extraterrestres (IET) y la imaginación del público se disparó. A medida que aumentaba el interés popular por la IET, las principales potencias comenzaron a invertir grandes sumas de dinero en la búsqueda de vida inteligente en otros planetas. El lanzamiento del Mariner IV, en 1965, fue el primer paso importante. Según un portavoz de la NASA: "Es una de las principales razones de nuestro programa... buscar vida en otros planetas."

Vida Extraterrestre

 
 
 

Las cámaras del Mariner IV estaban enfocadas hacia el planeta Marte y las fotos fueron enviadas por radio a la Tierra. Revelaron algo inesperado y decepcionante: una superficie llena de cráteres, que se parecía más a la de la Luna que a la de la Tierra. De los “canales”, ni rastro.

Hasta 1971, con el lanzamiento del Mariner IX, no se emprendió una exploración fotográfica completa de Marte. Las fotos que la nave espacial envió a la Tierra revelaron un rasgo particularmente interesante: líneas irregulares que parecían ríos. ¿Podría haber agua en Marte? Si fuera así, ¿después de todo, el planeta sería habitable?

En 1975, el aterrizaje en Marte de la sonda espacial norteamericana Viking I constituyó la más notable hazaña técnica de la historia de la Edad Espacial. Un portavoz de la NASA subrayó su significado potencial: "Los aterrizajes de los Viking en Marte deberían estimular el interés del público por la astronáutica. Y más aún si se encuentran indicios de vida en Marte."

 
 
 
 

Muy dificil encontrar vida extraterrestre

El Viking I llevaba un diminuto laboratorio, equipado para analizar el suelo marciano, que recogería un brazo especial accionado por control remoto. Las pruebas habían demostrado que el equipo era lo suficientemente sensible como para detectar materia orgánica hasta en el estéril suelo de la Antártida. Los hombres de ciencia esperaban que el cultivo de suelo marciano les permitiría aislar organismos vivos que esto justamente es vida extraterrestre. Pero todos los resultados de las pruebas realizadas con la materia que recogió el Viking I fueron negativos, así que debemos concluir que, si existe algún tipo de vida en Marte, es muy primitiva. En lo que se refiere a formas de vida inteligentes, la NASA tendrá que buscar en otros sitios.

El fracaso de la misión debilitó la fe de algunas personas en la IET. Buscar vida en otros planetas puede ser inútil, pensaban; quizás estemos solos, después de todo, y existe algo especial en la Tierra que hace que sea el único planeta capaz de sustentar vida... Quizás, pero un experimento realizado por Stanley Miller en 1935 sugiere que esa conjetura puede ser infundada.

 
 
 

Vida Extraterrestre

 
En el experimento del doctor Miller, descargas eléctricas —relámpagos artificiales— pasaron por una mezcla de agua, amoníaco, metano e hidrógeno, las sustancias que, según se creía entonces, formaron la primitiva atmósfera de la Tierra. Al cabo de una semana, se habían formado dos de los aminoácidos más simples—esenciales para la vida. Los últimos descubrimientos de la investigación moderna indican que la primitiva atmósfera de la Tierra estaba formada, en realidad, por dióxido de carbono y vapor de agua. Pero cuando se repitió el experimento del doctor Miller, usando dióxido de carbono, agua y cantidades infinitesimales de compuestos de nitrógeno se obtuvieron resultados similares: de nuevo, se formaron aminoácidos simples. La conclusión inevitable fue que, siempre que se den determinadas condiciones se formarán estas moléculas complejas. En otras palabras: no es necesario un ingrediente mágico para iniciar el proceso que provoca la aparición de organismos vivos, y no hay razones para que la vida no aparezca espontáneamente en cualquier planeta similar a la Tierra.
 
 
 

Además, algunos biólogos creen que la inteligencia confiere ventajas tan importantes que la presión de la evolución siempre tenderá a promover el desarrollo de especies inteligentes, y que una especie inteligente tenderá a desarrollar una tecnología que le permitirá establecer contacto con seres de otros planetas. El astrónomo norteamericano Carl Sagan, uno de los más importantes investigadores en este campo, ha sugerido que pueden existir hasta mil millones de planetas del tipo de la Tierra (y por lo tanto habitables) en nuestra Galaxia. Pero la cadena que vincula la formación de moléculas con la aparición de la vida es extremadamente compleja y depende de la imprevisible conjunción de muchas circunstancias favorables. Por esta razón, los biólogos suponen, en general, que de 10 planetas en los que existan las condiciones adecuadas, sólo aparecerá vida extraterrestre en uno. Incluso esta cautelosa suposición puede ser demasiado optimista. Nuestra búsqueda de un planeta que albergue vida inteligente puede ser larga y fatigosa.


 

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Los teóricos plantean, además, otro problema aún más desalentador: aunque se pudiera suponer, con seguridad, que hay seres inteligentes en otros planetas, no sabemos cuánto tiempo pueden durar las civilizaciones que hayan creado. Ése en un punto importante. Sería razonable suponer que cada civilización durará poco tiempo. Tenemos muchos ejemplos en la Tierra de civilizaciones efímeras. Si las civilizaciones de otros planetas tienen una vida corta, la mayoría estará creciendo, o ya habrá muerto. Como es improbable que la inteligencia llegue a una etapa avanzada en dos planetas al mismo tiempo, se podría argüir que es poco probable que coincidamos con otra civilización en el breve período de su florecimiento. Es posible que civilizaciones tecnológicamente desarrolladas de planetas diferentes no se encuentren nunca.

 
 
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