Aviones Antiguos
 


 

 

Aviones Antiguos

A los comandantes militares siempre les ha interesado conocer las actividades que desarrolla el enemigo. En los finales del siglo XVIII la creación del globo aerostático, fue la primera oportunidad de poder hacer reconocimientos desde el aire y así fue como comenzó a extenderse la práctica de la observación mediante globos aerostáticos cautivos y también con planeadores, estos eran los comienzos que daría lugar a los de aquella época. Claro esta, ambos presentaban la dificultad de que sólo proporcionaban una panorámica restringida de los movimientos del enemigo y que resultaba difícil no sólo para prepararlos para la tarea sino también para maniobrar.

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Las plataformas móviles de aerotransporte resultaban mucho más adecuadas para el trabajo, por lo que rápidamente se extendió el uso tanto de aeroplanos como los aviones antiguos para estos trabajos que eran fundamentales para llevar a cabo una buena estrategia y saber los movimientos del enemigo. En 1911 se utilizó un muy pequeño número de aviones pertenecientes a la aviación italiana para tareas de observación en la disputa que este país mantenía con Turquía respecto al control de Libia, y fue 1912 cuando estos aviones realizaron el primer reconocimiento fotográfico.

Primeros intentos con aviones antiguos

Cuando en el año 1914 se desató la Primera Guerra Mundial, para ambas partes el principal objetivo de los aviones antiguos era la obtención de información para que la utilizara tanto por el ejército y la marina. A medida que se iba llevaba a cabo la guerra en el espacio aéreo, los modelos de estos pasaron a desempeñar un papel protagonista, respaldados por la acción de los primeros bombarderos y aviones de combate. Los cazas se destinaron a proteger las aeronaves de reconocimiento y a derribar las unidades de observación aerotransportadas del enemigo, mientras que la labor de los bombarderos se orientaba a atacar las bases desde las cuales se centralizaban las operaciones de todos los vehículos aéreos de reconocimiento. El conocimiento de los movimientos del enemigo en el mar adquirió una importancia fundamental, un ejemplo fue que la mayor parte de las fuerzas de la División Aérea de la Marina de Alemania se concentraron en tareas de reconocimiento por el Mar del Norte.

Puesto que en misiones largas la memoria de los observadores no era suficiente para que recordaran todo lo que habían visto, se instalaron cámaras para proporcionar una documentación completa. Francia, cuya fuerza numérica a comienzos de la guerra era de 160 aeronaves, creo aviones especializados de reconocimiento fotográfico. Los modelos principales fueron los Morane-Saulnier parasol y los Farman con hélice detrás del motor. La importancia vital de las tareas de reconocimiento aéreo se consolidó definitivamente el 3 de septiembre de 1914, cuando los aviadores franceses observaron un creciente distanciamiento entre las posiciones que ocupaban cerca del Marne el Primer y Segundo Ejército alemanes. El haber podido observar esta apertura, fue decisiva, he hizo que terminara con la victoria de los aliados en la batalla que se libró posteriormente.

Aviones AntiguosEl ejército alemán fue la que propició y fomentó el reconocimiento aéreo, y en particular la realizada a través de fotografías, desde el comienzo de la guerra. Alemania producía las mejores lentes del mundo y poseía una pujante industria en cuanto a cámaras fotográficas, luego instaladas. Comenzaba la guerra y el Alto Mando alemán ya tenía en su poder una documentación fotográfica completa relativa al Frente Occidental cuyos datos se actualizaban cada dos semanas. Hacia 1916 prácticamente todos los cuarteles generales del ejército alemán poseían su propio destacamento, integrado por tres aviones especiales equipadas con cámaras fotográficas, e incluso modelos como el L.F.G. Roland C. II, diseñado específicamente para tareas de reconocimiento fotográfico. En los tiempos de la última gran ofensiva de la guerra, el Servicio Aéreo del Ejército Alemán tomaba diariamente alrededor de 4.000 fotografías.

Gran Bretaña delegó las tareas de observación a los aviones antiguos del tipo del B.E. 2c, de la Royal Aircraft Factory, que su velocidad máxima era de poco más de 113 km/h. Este era un modelo de gran estabilidad desde el cual se podía registrar el suelo con el más sumo detalle, con la ventaja de que exigía al piloto una concentración mucho menor que una máquina de elevado rendimiento. Pero para los aviones de esa época, lo último eran los cazas alemanes, y los B.E. 2c eran presa fácil para los alemanes. En 1915 apareció en escena el caza alemán Fokker E 1. equipado con una ametralladora sincronizada para hacer fuego a través de la hélice, y fue el B.E. 2c el que soportó el peso de sus ataques. De los 80 derribados por Manfred Von Richthofen (El Barón Rojo), por ejemplo, 47 eran aviones de reconocimiento.
Hacia 1918 el R.E. 8 había reemplazado al B.E. 2c. Sólo en el Frente Occidental había más de 2.000 de ellos en uso, principalmente para concentrar con precisión la artillería (informando por radio para corregir el tiro). El de Havilland D.H. 9, con un alcance de aproximadamente 500 km, era capaz de fotografiar objetivos estratégicos al este del Rhin, y la RAF acabó la guerra con aproximadamente 9.000 cámaras aerotransportadas en servicio.

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